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El Neoliberalismo en América Latina

A Lourdes por su paciencia y solidaridad.

Por: Luis Morales Padilla
Especial para Claridad

En el ámbito internacional durante los años ochenta tuvo lugar un proceso de restauración capitalista y redefinición de los espacios económicos internacionales, que aún está en marcha, como expresión de los cambios en todos los ámbitos de la economía mundial

En el plano del comercio internacional, las nuevas estrategias productivas de las empresas transnacionales (ET), se tradujeron en un incremento de las contradicciones entre países; en tanto las transformaciones e incertidumbres que hoy se viven a nivel global, inciden de manera intensa sobre la economía, la política nacional e internacional y sobre la sociedad en general de cualquier país.

En América Latina, por ejemplo, la actual política neoliberal que predomina, se explica como la mas idónea dentro de los intereses del capital a escala mundial, implica la acción del capital descarnado que logra su interés de un mayor grado de explotación de los países subdesarrollados.
Pero que al mismo tiempo está llegando a su fin como opción para el capitalismo como sistema, ya que los desequilibrios generados en su aplicación, están llevando no solo a un incremento de la resistencia de los pueblos, que se manifiesta en un creciente repudio a las medidas coercitivas ejercidas en prejuicio de la población, sino que al propio tiempo, los mecanismos de mercado están generando fuertes desequilibrios que prefiguran la posibilidad de una crisis mundial que afecte profundamente al sistema económico y social capitalista.

Esto resulta tan evidente cuando hasta los propios organismos financieros internacionales como el FMI, y los principales representantes del capital en los países desarrollados, quienes están planteando nuevos mecanismos de ordenamiento de la economía mundial, bajo esquemas donde se controle de alguna manera la forma volatibilidad de los capitales, y se reduzca el riesgo de acción de la población en contra de la política neoliberal. En última instancia, puede decirse que el capital no tiene solución para resolver de fondo las propias contradicciones que genera, mas que en su transformación como sistema económico.         

Pero en otro plano de análisis, los países subdesarrollados, y entre ellos los de América Latina, tienen que buscar formas y mecanismos para defenderse de inmediato ante la explotación a que se ven sujetos, y la única posibilidad de lograr una mejor inserción en el mercado mundial, dentro del contexto y los márgenes que posibilita la economía capitalista, es la búsqueda de la integración entre los propios países latinoamericanos, que les permita una defensa de sus intereses mas cohesionada ante los Estados Unidos, y además un mayor poder de negociación ante los otros bloques comerciales, ello implica realizar una valoración histórica que pudiera servir de orientación en el pronóstico de las relaciones económicas entre los países de América Latina a partir de las cuales definir propuestas de acuerdos bilaterales y multilaterales que incidan en un fortalecimiento de los vínculos históricos que han tenido nuestros países. Ello sin lugar a dudas, contribuiría a amortiguar los efectos negativos derivados de las asimetrías entre América Latina y los países desarrollados.

En el proceso de desarrollo de los países latinoamericanos, se han visto rompimientos, guerras y contradicciones derivadas de las continúas pugnas por el poder, y de la intromisión de intereses externos, las mas de las veces de los estadounidenses, no obstante ello, existen condiciones objetivas que derivan del propio proceso histórico que definen posibilidades reales de una integración que les permita a estos países enfrentar de mejor manera los retos que impone el actual proceso de globalización de cara a un futuro inmediato





LA ESCUELA Y EL MERCADO

A Rafael Cancel Miranda y
doña Titin, maestros de la Patria.

Por: Luis Morales Padilla
Especial para Claridad

Al presente la escuela pública no goza de muy buena salud y menos de la mejor fama.  La legitimación social que en otros tiempos significaba la escuela como espacio de socialización de los estudiantes, hoy es atacada por los tecnócratas de la globalización y los reingenieros  del aparato gubernamental representados por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Washington y sus lacayos.  La escuela no tiene reconocimiento y los conocimientos transmitidos han sido condenados a la inutilidad.  Debido a que ya no son “útiles” para el nuevo escenario económico  neoliberal imperante.

Tampoco resulta útil para los estudiantes que se forman en las escuelas bajo el mandato de la tiza y la pizarra custodiados por maestros envueltos en la vorágine de la frustración y la politiquería.

En la actualidad hasta muchos maestros dudan ya de su capacidad, que antes el desfile de información y el conocimiento en nuevos soportes de difusión (léase medios de comunicación, digitalización informática e Internet), aún continúan atrincherados en viejos paradigmas y métodos.

Como consecuencia del estado actual de la educación, nos encontramos con dos reacciones: primero, los educandos se encuentran faltos de conocimiento actualizado en su formación escolar, es decir, que ya no bastan los niveles básicos de adquisición del saber que transmite la escuela para enfrentar el mercado laboral que reclama un alto grado de especialización en determinadas técnicas de servicios y producción y de las cuales carece la escuela (estoy seguro que en más de una ocasión habrá el lector escuchado entre nuestros jóvenes el “no sé para que estudie si con un diploma de cuarto año no consigo trabajo”), y segundo, la reacción de los maestros que consiste en un rechazo a todo propósito de cambio estructural que propone el estado a partir de la llamada “reforma educativa”en sus distintos niveles como consecuencia de la falta de información, participación en el análisis y la toma de decisiones, y por otro lado, la inseguridad en el empleo, por sólo mencionar algunos.  Ante tal situación, los cambios en la escuela,  propuestos en sus contenidos básicos comunes, generan la incertidumbre de la exclusión en la distribución del conocimiento que los cuestiona en sus capacidades intelectuales, pedagógicas y técnicas.

   Contexto actual de la transformación educativa

Tras la caída del bloque socialista en la década de los '80, el mapa mundial no sería el mismo.  La proclamación del fin de las ideologías, el triunfo del sistema de producción capitalista,  la  disolución  del  estado  de  Bienestar, la consolidación del pensamiento neoliberal, el establecimiento de las economías abiertas y competitivas, el surgimiento de estados democráticos en América Latina, Sudáfrica y la ex Unión Soviética, configuran un nuevo y desafiante escenario para el sistema educativo y económico.

En el Puerto Rico de hoy, el proceso de transformación y adaptación a los requerimientos del mercado mundial son inciertos como consecuencia directa de nuestra condición colonial.  La competitividad y la productividad campean por su ausencia.  La economía sustentada en la manufactura agoniza y la agricultura hace años que falleció.  Para colmo de males, entre los llamados “dirigentes políticos” del macondo isleño, no existe ni la más remota idea sobre como crear, orientar y desarrollar una economía prospera y sólida para el Puerto Rico del nuevo siglo.  Mientras eso no se dé en términos educativos andamos por el limbo.  Demás esta decir, que ni tan siquiera las metas educativas tienen como perspectiva el futuro y desarrollo de  Puerto Rico,  Pues, nuestras metas vienen impuesta por el gobierno de la metrópoli y responden a sus necesidades y no a las nuestras.


Sin resolver la deficiencia escolar

Globalización y medio ambiente

A la memoria de un gran amigo
y maestro Don Gerardo Sánchez

Por: Luis Morales PadillaPor: Luis Morales Padilla
Especial para Claridad

Cada día son más las personas que vamos tomando conciencia de la complejidad del momento histórico que nos toca vivir. La imposibilidad de ocultar la incertidumbre ha provocado diversas clasificaciones. Algunos hablan de crisis de civilización, otros de corrupción, violencia doméstica, medio ambiente, conflicto económicos, etc.  Pero, aún desde los grandes poderes económicos mundiales como el llamado Grupo de los 7, se reconoce la emergencia por las contracciones y muestras de recesión dentro del modelo neoliberal que promueve el desarrollo del capitalismo en el siglo XXI.

Estas contracciones podemos resumirlas en dos órdenes:

  a) por una lado, la problemática derivada de la falta de una base material

que permita a las sociedades unas políticas de incluyan justicia social
y redistribución de la riqueza.

b) y  por el otro, los límites que plantea la ignorancia acerca de la diversidad  de sistemas y diferencias culturales, lo que imposibilita al capitalismo la comprensión de otros caminos de cambio cultural, político y económico.
De otra parte, tenemos la problemática ambiental que puede ser analizada mediante un abanico de información que va desde la escala nacional (como el impacto en el ambiente natural y cultural la cual ya hemos visto sus consecuencias con el pasado gobierno) hasta la escala mundial (como los problemas vinculados a la desaparición del ozono atmosférico o al calentamiento global, que exceden completamente las fronteras nacionales).

En  Seattle, sentenciando diafanamente que la  globalización es dañina para el medio ambiente, lo que terminó siendo reconocido por más de isterial que la Organización de Naciones Unidas había organizado en Malmoe (Suecia).  Resultando este hecho la primera vez en la historia que se daba un respaldo oficial a una idea que causó muchas de las protestas de la sociedad civil y las ONG durante en la Cumbre de la Organización Mundial del Comercio celebrada en Seattle (EEUU) en diciembre de 1999.

Tenemos que tener claro, que hay factores como la deuda externa, los hábitos consumistas, la pobreza, el descenso de las ayudas al desarrollo y la distribución desigual de las inversiones, que se identifican como contribuyentes al deterioro continuo y agresivo del medio ambiente. Sin embargo, la globalización económica no figura entre los retos que el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (PNUMA) se plantea para el siglo XXI.

Hace aproximadamente nueve años atrás que se daba la voz de alarma en Río de Janeiro. Allí se vieron numerosos obstáculos a la sostenibilidad y la necesidad de integrar los objetivos ambientales y económicos. Los líderes mundiales ratificaron un plan de acción global conocido como Programa 21, una planificación detallada y valiosa del desarrollo sostenible. Desde 1992 la comunidad internacional ha incumplido muchos de aquellos compromisos y apenas se ha avanzado en frenar la tendencia destructiva hacia nuestro medio ambiente.
Por tal razón, en todos los niveles de análisis son relevantes los aspectos ideológicos, esenciales en tanto los problemas y las necesidades se definen según intereses, ya sea de clase, sectoriales, corporativos, nacionales o simplemente grupales.

Las construcciones simbólicas que nuestra sociedad ha estructurado para dar cuenta de las constricciones mencionadas arriba poseen una alta visibilidad cuando centramos nuestro análisis en el auge que ha tenido el la causa de la protección del medio ambiente.  Este fenómeno se pone de manifiesto al incorporarse una ideología "verde" a planos muy diferentes y variados, como por ejemplo: la gestión económica y empresarial, la problemática del empleo, la acción política, la esfera del consumo y la gestión educativa,  la gestión de la salud colectiva, e inclusive en planteos de cambios estructurales de las economías.

En los países centrales, diversos acontecimientos históricos de repercusión mundial marcaron hitos en la historia del movimiento ambiental. Desde la Conferencia de Estocolmo de 1972, hasta el horror de Chernobyl, los grandes intereses transnacionales han tratado usurpar el derecho de los recursos naturales a las etnias autóctonas (especialmente en los bosques tropicales), etc., pueden mencionarse como procesos y hechos que repercutieron en los medios de comunicación norteamericanos y europeos.

Esta repercusión favoreció un rápido desarrollo del movimiento ecologista a nivel mundial, con una pluralidad y heterogeneidad de escenarios y luchas. Se fueron construyendo paradigmas lingüísticos que predominaron según el atípico desenvolvimiento de los planteamientos y las concepciones hegemónicas del movimiento.

Para comprender las bases de la crisis ambiental contemporánea, sin precedentes en el ritmo de destrucción de recursos y sin antecedentes en su escala, ya que no queda ningún rincón del planeta sin contaminantes producidos por la civilización industrial, es necesario entender la agudización del proceso de capitalización de la naturaleza.  Es el marco a partir del cual se construye el Ambientalismo I.  El reconocimiento de la crisis ambiental a escala planetaria está  sirviendo como factor de reestructuración política y económica al sistema de libre mercado en su totalidad. Ahora, argumentando tener en sus manos la salvación del planeta, el capitalismo ha construido un nuevo concepto para autolegitimarse: el uso racional y sostenible de la naturaleza. Esta idea aparece como respuesta en el seno del
Neoliberalismo como:

a) el ostensible problema de oferta que acarrea la disminución de los recursos naturales y   la degradación de los servicios ambientales     que se requieren para sustentar la producción de bienes de consumo.

b) la resistencia por parte de comunidades y de sociedades enteras a la degradación ecológica y cultural provocada por la expansión del capital.

Según todo lo antes mencionado, la globalización, plantea retos enormes a países que, como el nuestro, se encuentran alejados de los principales lugares de decisión de la economía mundial. Por ello necesitamos empezar por plantearnos interrogantes propias.  Como por ejemplo: ¿Cuáles son los puntos de contacto entre el fenómeno de la globalización y la creciente preocupación mundial por el ambiente? ¿Qué impactos producen, o producirán en breve, estos hechos sobre el país? ¿Qué podemos hacer para enfrentarnos a ellos?.

Estás son sólo alguna de las tantas preguntas que podemos formularnos, pero esta lucha de sobrevivencia es de todos.  Juntos defenderemos lo nuestro. Salvemos el ambiente.

¡Hasta la victoria, siempre!



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