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La lucha en Vieques de cara al año 2002

Por Alejandro Torres Rivera

Los efectos del 11 de septiembre y la nueva legislación de gastos de defensa en la búsqueda de una solución a los ejercicios militares en la Isla Nena

Introducción:

Desde que ocurrieron los ataques contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York y contra el edificio del Pentágono en Washington, en Estados Unidos se ha desatado una sicosis de guerra. La declaración de guerra hecha por el Presidente Bush contra el terrorismo en su intervención ante el Congreso de Estados Unidos el día 21 de septiembre y el proceso de verse involucrado dicho país en una guerra de nuevo tipo a ser librada contra individuos, organizaciones o países a lo largo de todo el planeta, como era de esperar ha lanzado a los apologistas de la expansión militar y del guerrerismo a vincular sus posiciones reaccionarias y ultra conservadoras con el tema de la seguridad nacional. A partir de entonces, la utilización del término "terrorismo" ha sido utilizado como salvoconducto en los esfuerzos de estos sectores por adelantar la agenda de sus particulares intereses políticos, económicos y electorales.

Los efectos de los sucesos del 11 de septiembre, que a nivel mundial han repercutido de diferentes formas, no han dejado de tener también su impacto en el contexto de la sociedad puertorriqueña. A pesar de que desde el punto de vista de los actos terroristas propiamente, fueron los puertorriqueños residentes en Estados Unidos la minoría nacional más impactada con un saldo de cientos de muertos ocasionados en la destrucción de las Torres Gemelas, las consecuencias de dichos actos han
repercutido de manera más directa en la lucha que hasta el presente nuestro pueblo había venido librando en Puerto Rico dirigida a conseguir el cese permanente de los ejercicios militares de le Marina de Guerra de Estados Unidos en la isla-municipio de Vieques.

El luchador viequense Taso Zenón

Luego de haber mantenido por espacio de más de dos años un masivo proceso de lucha como nunca antes visto, capaz de haber aglutinado a sectores políticos, sindicales, cooperativistas, religiosos, juveniles, femeninos, culturales, profesionales, etc., dentro de la más amplia coalición jamás alcanzada en nuestra historia nacional en pro de un objetivo en particular, en este caso el objetivo de lograr el cese de los ejercicios militares de la Marina de Guerra de Estados Unidos en la Isla municipio de Vieques, los sucesos del 11 de septiembre de 2001 han interferido con el desarrollo de esta lucha, y han tenido efectos que todavía resulta prematuro medir.

Nadie en su sano juicio puede afirmar que la situación generada en Estados Unidos después de dichos ataques terroristas, así como las medidas adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos a raíz de los
mismos, no hayan impactado el desarrollo de la lucha en Vieques. No obstante, sería un a expresión fuera de la realidad pensar que luego de ocurridos éstos, estamos de regreso a un punto cero en esta lucha, o lo que es peor, que las condiciones para mantener el desarrollo de la misma se han agotado o revertido a su etapa inicial.

En este breve ensayo interesamos hacer un esfuerzo por colocar en su justa perspectiva lo que consideramos es el estado de esta lucha por sacar la Marina de Guerra de Estados Unidos de Vieques luego de los sucesos del 11 de septiembre; lo que son las nuevas realidades de la cuales debemos partir en la formulación de nuestro análisis político; las bases sobre las cuales continúa siendo posible rearticular una estrategia de trabajo; cicatrizar las fisuras producidas en el consenso
existente a partir de la fecha del 11 de septiembre; y finalmente, delinear las condiciones sobre las cuales debemos encaminar las nuevas tareas que debemos acometer como pueblo.

El 11 de septiembre de 2001:

El 11 de septiembre de 2001, cerca de una veintena de seres humanos optaron por desarrollar el operativo terrorista de mayor impacto en toda la historia del terrorismo contemporáneo. Mediante el secuestro de cuatro aviones cargados de pasajeros y combustible, enfilaron las proas de las naves hacia unos objetivos económicos, políticos y militares. Estos habían sido previamente seleccionados con el propósito de atacar y destruir, no sólo las estructuras físicas atacadas, sino de paso, destruir el orgullo nacional y el sentido de seguridad propia de los ciudadanos estadounidenses en su propio territorio.

Como resultado de estos actos, pudimos observar aquellas escenas dantescas en las cuales el centro del poder del capital financiero a nivel mundial, el World Trade Center, se venía abajo con su horroroso
saldo de muertos y heridos, mientras en estado de "shock", millones de seres humanos en todo el mundo veían cómo ese símbolo de poder omnímodo desaparecía, detrás de una inmensa nube de humo y escombros.

Las torres gemelas de New York

Simultáneamente, en Washington, centro del poder político y militar del imperio más poderoso del mundo, su espacio aéreo era violado por otro de los aviones secuestrados, colocando en entredicho la capacidad de los sistemas de seguridad militar en dicha ciudad para proteger el Pentágono.

Los sistemas de armamentos desarrollados por Estados Unidos para proteger sus centros de poder político y militar de los enemigos poderosos de la era de la Guerra Fría, cedieron irremediablemente ante un avión, que convertido en una inmensa bomba de gasolina, impactaba uno de los laterales del Pentágono sembrando también muerte y destrucción.

Inmediatamente ocurrieron dichos sucesos, los medios de comunicación en Estados Unidos, la Casa Blanca, el Congreso y las Fuerzas Armadas se dieron a la tarea de reconstruir aquello que sufriera el peor daño como resultado de los actos de terror: el orgullo y la auto estima de quienes configuran la estructura de poder de Estados Unidos. La pérdida de seguridad y confianza de los ciudadanos comunes en dicho país en las capacidades de su propio gobierno para protegerles quedó en entredicho
aquel día 11.

Como ocurriera el 7 de diciembre de 1941, bautizado entonces como el "Día de la Infamia", fecha en que la flota del Pacífico de Estados Unidos fue bombardeada y destruida por la aviación japonesa en Pearl Harbor, los tambores de la guerra comenzaron a ser escuchados en todo el mundo. A diferencia de entonces, la inexistencia de un enemigo específico, corpóreo, concreto, localizado, definido e identificable por parte del pueblo de Estados Unidos fue sustituido inmediatamente por la noción real de un nuevo enemigo, el terrorismo. Se trata de un enemigo que no solo había violado la seguridad del país, su modo de vida, sus instituciones, su concepto de civilización y progreso humano, sino también, llevado al propio seno de dicho país los efectos que a lo largo de casi un siglo millones de seres humanos han padecido en el mundo entero como resultado de las políticas imperialistas aplicadas por los países desarrollados.

Las medidas adoptadas por Estados Unidos a raíz
de los sucesos y su relación con Puerto Rico:
Nos dice el periódico El Universal de Panamá de fecha 11 de septiembre de 2001, que tan temprano como ese mismo día, Estados Unidos despachó tropas estacionadas en Puerto Rico hacia dicho país con el propósito de proteger allí sus intereses, particularmente los de la Zona del Canal, a la vez que ordenaba evacuar al personal de su embajada como medida de seguridad preventiva ante los acontecimientos. Por su parte, en la edición del 12 de septiembre del periódico El Vocero, el Contralmirante Kevin Green, Oficial a cargo de las Fuerzas Navales del Comando Sur localizadas en Puerto Rico, desde su sede de mando localizada en Roosevelt Roads, declaraba un estado de Alerta "C", conocido también como "Alerta Charlie".

Al momento de producirse los sucesos del 11 de septiembre la Marina de Guerra de Estados Unidos tenía programado en Vieques el desarrollo de un ejercicio denominado COMPTUEX, el cual constituye un ejercicio intermedio de adiestramiento en el proceso de preparación de los grupos de batalla de los portaviones de Estados Unidos previo a sus desplazamientos semestrales hacia sus áreas de operaciones. Para el mismo, como para otros tantos anteriores, las organizaciones que se oponen a la presencia de las actividades militares en Vieques, venían gestando la preparación de nuevos actos de desobediencia civil dirigidos a interrumpir y afectar el desarrollo de dichas maniobras, particularmente aquellas donde se fuera a utilizar el polígono de tiro por parte de los buques y aviones de la Armada.

El Gobierno de Puerto Rico, que hasta entonces había mantenido una posición en alguna medida distanciada del discurso anexionista que pretendía vincular el desarrollo de los ejercicios militares en Vieques a necesidades de la llamada "seguridad nacional de Estados Unidos", comenzó a dar muestras de un cambio de posición. El día 18 de septiembre de 2001, el periódico El Vocero en su página 10, publicó la noticia de que el Gobierno de Puerto Rico apoyaría la decisión de Estados Unidos de iniciar una guerra en el Medio Oriente. El argumento esgrimido por la fuente indica que la razón dada fue que Puerto Rico y Estados Unidos son aliados y mantienen una defensa común.

Apenas tres días después de dichas declaraciones, la Marina notificó a "su aliado" la intención de llevar a cabo nuevos ejercicios militares en Vieques los cuales se extenderían hasta el 29 de dicho mes.

En Washington, mientras tanto, el Senador James Inhofe, enemigo de Puerto Rico y defensor de los sectores más recalcitrantes de la Marina, aprovechando el contexto favorable al discurso guerrerista y militarista surgido con posterioridad al 11 de septiembre, anunció su intención de cabildear en favor del uso de la bala viva en los adiestramientos militares en Vieques y presionar por la permanencia de la Marina en dicha Isla-municipio.

El 24 de septiembre, mientras la prensa en Puerto Rico difundió información relacionada con la movilización militar de diversas unidades de la Reserva al servicio activo, se informó también que daría inicio la ronda de nuevos ejercicios en Vieques. Según la información aparecida en la prensa, dicha ronda de ejercicios tendría una duración de 23 días. Los mismos contemplaban el bombardeo desde aviones y buques de guerra en el Área de Tiro.

Es importante indicar que ante la actitud del Gobierno de Puerto Rico de respaldar los esfuerzos de guerra de Estados Unidos, desde esta fecha el portavoz de "Todo Puerto Rico con Vieques", Ché Paraliticci, demandó de la Gobernadora de Puerto Rico que solicitara del Presidente Bush el cese
inmediato de los ejercicios militares en el denominado "Inner Range" de Vieques y que sobre la base de dicha suspensión, negociara la salida definitiva de la Marina de la Isla-municipio.

El día 25 de septiembre la prensa señaló que el Senador Inhofe se proponía someter una enmienda dirigida a cancelar el referéndum pautado para el mes de noviembre de 2002 para impedir la salida de la Marina en mayo del 2003. La enmienda promovida por Inhofe amarraba la permanencia de la Marina en Vieques hasta que esta hubiera encontrado "un lugar" (dicho esto en singular y no en plural), que fuera "igual o mejor" que Vieques.

Esta movida de Inhofe tenía como propósito descarrilar el resultado del Informe rendido por el Centro de Análisis Naval desde agosto de 2000 sobre alternativas a los ejercicios militares en Vieques.

Se dijo entonces por la prensa que dicha enmienda contaba también con el apoyo del Departamento de la Defensa, dejando únicamente en manos del Jefe de Operaciones Navales y del Comandante en Jefe de la Marina la decisión en torno al futuro de los ejercicios militares en Vieques.

El Gobierno de Puerto Rico, que había viabilizado un proceso de referéndum en el cual los viequenses se pudieron expresar libremente sobre las opciones para Vieques y donde demandaron por medio del
sufragio el cese permanente e inmediato de todas las actividades militares de la Marina en dicha Isla-municipio, lejos de asumir una posición consistente con la decisión mayoritariamente expresada en las urnas por la población de Vieques, se plegó a las Directrices Presidenciales firmadas por Clinton invocando para ello la amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos como resultado de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Las Directrices Presidenciales firmadas por Clinton el 31 de enero de 2001, como cuestión de hecho, fueron modificadas sustancialmente por el propio Presidente en el mes de octubre de dicho año cuando dicho Presidente aprobó la ley estableciendo los gastos de la defensa para los años 2000-01. Entre los cambios más significativos se encuentran los relacionados a la devolución y limpieza de los terrenos ocupados por la Marina en el área Oeste y Este de Vieques y la naturaleza de los ejercicios a tener efecto en Vieques luego del referéndum si el pueblo se expresaba en contra de la permanencia de la Marina y en contra del uso de la bala viva a perpetuidad..

Cegados por el discurso de la guerra en Estados Unidos, el gobierno del PPD no tomó en consideración en la formulación de su posición el hecho de que los sucesos acaecidos en Estados Unidos no guardaban ninguna relación con los entrenamientos de la Marina e Infantería de Marina en
Vieques y que la naturaleza de tales ejercicios tampoco guardaba ni guarda al día de hoy relación alguna con el tipo de guerra que Estados Unidos se proponía desarrollar contra la organización terrorista Al Qaeda y el Gobierno Talibán en Afganistán; o contra otros grupos, individuos o estados terroristas en el mundo.

La postura de debilidad por parte del Gobierno de Puerto Rico en aquel momento estimuló al Senador Inhofe, quien en otras declaraciones hechas públicas el 26 de septiembre, endurecía los términos de su posición en torno al futuro de la presencia de la Marina en Vieques, al establecer que el alcance de su enmienda iría dirigida a: la derogación del referéndum pautado en ese momento para el mes de noviembre de 2001 donde se obligaba al pueblo viequense a escoger entre el uso de bala inerte hasta mayo de 2003 o bala viva a perpetuidad; a condicionar la posible retirada de Vieques a que fueran únicamente el Jefe de Operaciones Navales y el Comandante en Jefe de la Infantería de Marina quienes certificaran que el polígono de tiro en Vieques "ya no es necesario para las unidades de entrenamiento de la Marina e Infantería de Marina desplegadas en la Costa Este de los Estados Unidos"; y claro está, todo ello en el contexto de que las alternativas a Vieques tenían que partir de la identificación de un solo lugar en donde pudieran llevarse a cabo tales ejercicios con resultados iguales o superiores a los que se realizan en Vieques.

Su enmienda autorizaba, además, los entrenamientos con bala viva en la zona de tiro y finalmente, en cuanto a los terrenos ocupados por la Marina, transfería los mismos al Departamento del Interior para que "una vez terminada la guerra o la emergencia nacional" los convirtiera en una zona de refugio silvestre.

En su edición del 1 de octubre de 2001 el periódico El Vocero publicó en la página 8, una noticia en la cual informaba que el Gobierno de Puerto Rico se encontraba desde el mes de enero negociando un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos dirigido a conseguir la aprobación de una enmienda al Código de Rentas Internas Federal que le permitiera acogerse a unos incentivos económicos a cambio de una modificación en su postura en torno a Vieques. Dichas declaraciones, si bien fueron desmentidas desde el punto de vista de su propósito por parte de funcionarios de La Fortaleza, los contactos y reuniones habidos con funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, que tienen participación directa no solo en la producción de legislación relacionada a aspectos económicos
relacionados con Puerto Rico, sino también a aspectos militares relacionados con Vieques, no fueron desmentidos.

Los intentos de los sectores militaristas en el Congreso de Estados Unidos comenzaron a chocar con las posiciones de otros sectores, particularmente vinculados al Partido Demócrata, que si bien podían
atender el reclamo republicano de eliminar el referéndum sobre la base de entender que era equivocado en esos momentos colocar en manos de la población de una localidad la decisión en tormo a la continuación de los ejercicios militares de las fuerzas armadas en un lugar en particular, se oponían a que como parte de los ejercicios militares en Vieques se regresara al uso de bala viva, y a dejar estrictamente en manos de los militares la decisión de la fecha en la cual la Marina terminaría sus
ejercicios en la Isla Municipio de Vieques.

Fue dentro de este proceso de discusión que surgió la llamada "enmienda Corzine" propuesta por el Senador Corzine de Nueva Jersey. Esta enmienda, la cual se indica fue favorecida por la Gobernadora Calderón y el Gobierno de Puerto Rico a través del Comisionado Residente, propugnaba por la cancelación del referéndum de noviembre a cambio de mantener la fecha de mayo de 2003 para la terminación de los ejercicios militares, utilizando bala inerte. A diferencia de lo que había expresado en algún momento antes el Presidente Bush cuando ubicó la salida de la Marina no más tarde de mayo de 2003, la enmienda contaba con la salvedad de que dejaba en manos del Presidente la decisión de
determinar anualmente si era o no necesario extender por un año adicional el desarrollo de los ejercicios militares de la Marina en Vieques por razones de seguridad nacional.

Desde ese mismo momento en que comenzaron a desarrollarse estos debates en el Congreso de Estados Unidos, el Gobierno de Puerto Rico comenzó a dar señales claras de conformismo, vacilación e incapacidad para manejar la nueva situación. Mientras en Puerto Rico afirmaba el discurso de 'ni una bomba más", la administración popular a través del Comisionado Residente en Washington, se aferraba unos días a las Directrices Presidenciales de Clinton donde se no se contemplaba tal alternativa sino que establecía como opciones la bala viva a perpetuidad o la bala inerte hasta mayo de 2003; mientras en otras ocasiones, respaldaba la enmienda en la cual se confería al Presidente la facultad de determinar cada año la extensión o continuación por períodos de un año adicional de tales ejercicios militares. Mientras en Puerto Rico seguía utilizando el discurso de demandar "ni un tiro más", de otra parte ordenaba al Secretario de Justicia a comparecer ante los tribunales para oponerse a un recurso legal en el cual se atacaba la constitucionalidad de la ley habilitadora en Puerto Rico aprobada por el anterior gobierno del PNP, donde de obligaba a los electores a votar por el texto de las
Directrices cuando ya había sido modificado por la Ley Spence sobre gastos de la defensa y propulsaba como únicas opciones el bombardeo con bala inerte hasta mayo de 2003 o el bombardeo por tiempo indefinido con bala viva.

Mientras la posición asumida por la Gobernadora promovía la participación en un referéndum que legitimaba, por lo menos hasta el 2003, los bombardeos en Vieques, no se le daba ningún peso ni
importancia al mandato dado por el pueblo de Vieques en el referéndum del 29 de julio de 2001 donde se votó abrumadoramente en favor del cese permanente e inmediato de todos los ejercicios militares de la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques.

A lo largo de todo este proceso, a pesar del reclamo insistente de múltiples sectores vinculados a la lucha por la paz en Vieques a los efectos de que la Gobernadora concentrara su energía en las gestiones directas con Casa Blanca, esta optó por mantener su canal de comunicación abierto estrictamente con funcionarios del Congreso y con funcionarios de la Marina.

Cautivados por el discurso guerrerista surgido como resultado de la inminente guerra contra el llamado terrorismo, más de un funcionario en dicha administración expresaron también su conformidad con la
terminación de los ejercicios no más tarde de mayo de 2003, guardando total silencio en torno a la continuación de los ejercicios militares hasta esa fecha y el uso de bombas vivas como parte de los mismos.

Contradictoriamente, para sustentar su nuevo discurso, recurrían constantemente a defender la existencia de un "acuerdo" de salida basado en las llamadas Directrices Presidenciales de enero de 2000 cuando sabían y eran conscientes de que estas Directrices ya no existían. Es importante recordar que las Directrices Presidenciales suscritas por Clinton durante la administración de Pedro Rosselló fueron rechazadas por el Partido Popular cuando fueron anunciadas por la administración
del PNP. El fundamento entonces era que permitían la continuación de los ejercicios militares en Vieques y no contemplaban el cese de los bombardeos; que el problema de Vieques era un problema de derechos humanos; que los derechos humanos no se someten a referéndum para repudiarlos a través del voto; y que la utilización de bombas inertes, por pequeñas que éstas fueran, era moralmente inaceptable.

El 2 de octubre de 2001 el periódico El Vocero indicó que la Casa Blanca había emitido un comunicado en el cual señala, que si bien la Administración Bush apoyaba la cancelación del referéndum pautado para noviembre, estaba a su vez preocupada por los requisitos de certificación contenidos en el lenguaje del proyecto de ley promovido por los republicanos, que convertían los mismos en innecesariamente rígidos. En un memorando de Casa Blanca de esa fecha se indica:

" ...Celebrar un referéndum local sobre asuntos claves para el Departamento de la Defensa establecería un mal precedente y golpea el corazón de la preparación militar. El Gobierno urge al Senado a adoptar la propuesta de la Administración sobre Vieques.

...El Gobierno considera que las necesidades de entrenamiento de la Marina de Guerra pueden conseguirse por medio de una combinación de lugaresgeográficos y métodos alternativos de entrenamiento."

A la altura del 5 de octubre la prensa del país daba a conocer expresiones del Senador Solomon Ortiz, líder demócrata en el Sub comité de Preparación Militar del Senado, a los efectos de que desde su
perspectiva, sería muy difícil derrotar la iniciativa republicana contenida en la redacción de la enmienda a la ley.

Mientras la discusión en el Congreso discurría en búsqueda de una redacción de consenso, el Comandante de la Flota del Atlántico, Robert Natter, empujaba la posición de línea dura de la Marina manifestando que sin el entrenamiento en Vieques, no le interesaba mantener la Estación Naval del Roosevelt Roads ya que se convertiría en obsoleta. En Puerto Rico, el Contralmirante Kevin Green, oficial a cargo del Componente Naval de Comando Sur, procedía a radicar ante la Junta de Planificación una solicitud para que se le permitiera a la Marina el uso continuo del "Inner Range" para el desarrollo de ejercicios en gran escala, ejercicios múltiples a nivel de entrenamiento de unidad, o de una combinación de ambos tipos de ejercicios, para los años calendarios 2002-03.

En tal solicitud, si bien se indica que los ejercicios se desarrollarían en consistencia con las Directrices Presidenciales, inexistentes como tales a esa fecha, lo cual supondría el uso de balas inertes, a la vez solicitaba a dicha Junta que se eximiera a la Marina hasta esa fecha de mayo de 2003 de tener que demostrar que cumpliría con los requisitos ambientales de protección de la zona costera para todos los ejercicios que fuera a llevar a cabo hasta dicha fecha.

La solicitud de la Marina en este contexto y su eventual permiso por parte de la Junta de Planificación de Puerto Rico, hubiera constituido en un cheque en blanco que le eximiría de identificar detalladamente en ocasión de cada ejercicio que se propusiera llevar a cabo en Vieques, las características de dichos ejercicios, incluyendo la cantidad de medios que participarían y naturaleza de los tipos de bombas que se utilizarían en el polígono de tiro, ya fueran éstas provenientes desde
los buques de guerra o aquellas lanzadas desde los aviones.

Durante el mes de octubre se hizo más patente la circulación de información relacionada con la propuesta de cierre de bases militares propuesta por el Secretario de la Defensa y como parte de esta
discusión, el futuro de los ejercicios militares en Vieques, el cierre del Fuerte Buchanan y la permanencia en Puerto Rico del Ejército Sur y la nueva ley sobre el presupuesto de los gastos de la Defensa.

En un nuevo esfuerzo de ejercer presión sobre el Congreso por parte del sector militar, el 17 de noviembre se dio a conocer la noticia según la cual el Jefe de Operaciones Navales y el Comandante en Jefe de la Infantería de Marina habrían solicitado del Secretario de la Marina que les permitiera entrenar en Vieques durante el mes de enero con bala viva al Grupo de Batalla del portaviones USS Kennedy. En la carta enviada por estos militares, manifestaron su oposición a las Directrices
Presidenciales y alegaron que en tiempos de guerra debería cambiarse la política pública con respecto a las maniobras militares.

Este proceder de la Marina demuestra su acción de encubrir sus verdaderas intenciones ante la Junta de Planificación con los documentos que habían sometido ya que en éstos, específicamente, omitían tales intenciones limitándose a indicar que los ejercicios que se proponían llevar a cabo hasta el año 2003 eran ejercicios con el uso de lo que denominaron entonces "artillería no explosiva".

El día 18 la Gobernadora respondió, mediante carta al Secretario de la Marina, a la solicitud formulada por dichos militares, limitándose a exponer que le "perturbaba" el hecho de que dos oficiales militares
estuvieran pidiendo el uso de bala viva ya que esto podría "cambiar los términos de las Directrices Presidenciales."

Resulta inexplicable que en su comunicación escrita al Secretario de la Marina la Gobernadora no hubiera denunciado el doble juego de la Marina, haciendo una representación formal ante una agencia del Gobierno de Puerto Rico, proveyendo una información falsa en una solicitud de permiso para que se les eximiera de cumplir cada vez que hubiera ejercicios militares con el requisito de proveer información específica sobre el tipo de ejercicios que se llevarían a cabo, y donde se expresaba, como hemos dicho antes, que sería mediante el cumplimiento de lo dispuesto en las Directrices Presidenciales sobre bala inerte, cuando la realidad es que su intención era no cumplir con dichas Directrices en la medida que se proponían gestionar una autorización para el uso de bala viva en sus entrenamientos a partir de enero de 2002.

Es sencillamente inaceptable que, de acuerdo con el periódico El Nuevo Día, la Gobernadora tenía el conocimiento de tal solicitud de uso de bala viva desde la semana anterior y que hubiera mantenido oculta dicha información al país, limitando su respuesta a exponer, "por vía telefónica la semana pasada", su preocupación al respecto. Es decir, si no hubiera sido porque la prensa sacó a relucir la información, un elemento tan grave como es la pretensión de la Marina de regresar al uso de la bala viva en los ejercicios militares de enero se hubiera mantenido oculto a nuestro pueblo.

A la altura de 19 de noviembre de 2001 la prensa informó que los ejercicios militares pautados para enero podrían efectuarse en la última semana de dicho mes. Todavía en esta fecha no se había alcanzado un acuerdo final en torno al lenguaje que sería incluido en la redacción de la nueva ley sobre gastos de la defensa relacionado al futuro de los ejercicios en Vieques.

El 6 de diciembre aparece publicada una noticia en el Nuevo Día que refleja, por primera vez desde los sucesos del 11 de septiembre, un retroceso en la posición que hasta ese momento mantenían los sectores militares en los debates en el Congreso asociados al futuro de los ejercicios militares en Vieques. Allí se señala que el Pentágono podría considerar el lenguaje aprobado en la Cámara de Representantes siempre y cuando se flexibilizara su texto, permitiéndole buscar más de un centro de entrenamiento como alternativa sustitutiva a Vieques. No obastante, todavía hasta ese momento, bajo dicha propuesta, se dejaba en manos de altos cargos militares la decisión de cuándo cese de los entrenamientos militares en Vieques.

Este cambio de posición, el cual quizás pasó desapercibido en algunos de quienes siguen día a día los asuntos relacionados con Vieques, representa un paso de avance que acercaba a las partes en discusión en el Congreso a una redacción de concenso en la búsqueda de una solución en torno al lenguaje que contendría finalmente la enmienda de la ley de gastos de la defensa en lo tocante a Vieques. Este nuevo lenguaje se acercaba más a la posición que venía impulsando la Casa Blanca que a la impulsada por Inhofe.

En esta redacción, la sustitución de los entrenamientos militares en Vieques ya no se limitaría a la sustitución del polígono de Vieques por "un lugar" que fuera "igual" o "superior" a Vieques, sino que abría las posibilidades a la identificación de" más de un lugar" de entrenamiento, como sugería el Informe del Centro de Análisis Naval de agosto de 2000.

Aún así, todavía el lenguaje distaba de la posición impulsada por Casa Blanca en el texto de la ley. La medida seguía dejando, única y exclusivamente en manos delos militares, la decisión sobre las alternativas de entrenamiento y la decisión a tomarse en tal caso.

En la edición del 7 de diciembre de 2001 de El Nuevo Día aparece un nuevo elemento en la discusión sobre el futuro de los ejercicios militares en Vieques. La noticia menciona que el Pentágono, es decir, los militares, no se oponen al lenguaje de la Cámara del Representantes y que contempla la posibilidad de abandonar Vieques, siempre y cuando se le permita a la Marina conseguir un lugar de entrenamiento como alternativa a Vieques. No obstante, la noticia también indica que el Sub
Secretario de la Defensa ha insistido que las tierras en poder de la Marina pasen al Departamento del Interior y no de autoridades militares y que aunque el Congreso no apoye la salida de la Marina para mayo del 2003, la Marina "mantiene su compromiso de identificar una alternativa adecuada" y descontinuar sus operaciones en esa Isla en un plazo de 15 meses.

El contenido de dicha noticia presentaba gran confusión. De una parte, la Marina coloca en su discurso, al menos como consideración ineludible, la realidad de que tenga que abandonar Vieques, sin embargo, todavía se aferraba al concepto de "una alternativa". El sub Secretario de la Defensa, que ciertamente es un funcionario civil que responde al Poder Ejecutivo como es también el caso del Secretario de la Marina aparentaba estar cediendo espacio a los militares ante lo que fueron las
expresiones de Bush en Suecia al indicar que la Marina saldría de Vieques en o antes de mayo de 2003. Allanándose a un texto en que se eliminaba de la ley la expresión de dicha fecha, dejaba consignado, no obstante, un compromiso de "identificar una alternativa adecuada" y descontinuar los entrenamientos en un plazo de 15 meses. En términos de tiempo los 15 meses indicados se cumplirían en o alrededor de mayo de 2003.

Allí se indica también, que de acuerdo con una propuesta del Senador Levin, el Comandante en Jefe de la Infantería de Marina y el Jefe de Operaciones Navales tendrían que presentar al Presidente de Estados Unidos, como muy tarde en mazo del 2003, las sedes alternas a Vieques. Sobre la base de dicha información, el Presidente decidiría en mayo del 2003 si ordena o no el cese de las maniobras, o hasta cuándo autoriza la extensión de los entrenamientos en caso de una emergencia nacional.

Como puede verse, a partir de ese momento se comienza a perfilar un entendido entre las diferentes partes en el cual los sectores militares, (Jefe de Operaciones Navales y Comandante en Jefe de la Infantería de Marina), participarían activamente en el proceso de identificar las opciones de entrenamiento a Vieques, disponiéndose, sin embargo, una fecha en el cual tales recomendaciones estarían hechas. Partiendo de estas recomendaciones el Presidente tomaría una decisión en una
dirección u otra en torno al cese de dichos entrenamientos, reservándose la facultad para determinar la extensión o no del plazo si consideraciones de seguridad nacional así lo determinaran.

Esta posición, más que un juego de palabras, representa un avance adicional en el debate sobre el futuro de Vieques después de los sucesos del 11 de septiembre. Ya aquí se habla nuevamente en plural, sobre sedes alternas a Vieques, lo que saca la discusión de la sustitución de los ejercicios en la Isla Nena del lugar en donde el Senador Inhofe pretendió ubicarla y claro está, coloca nuevamente en el plano de la discusión el contenido del Informe del Centro de Análisis Naval de agosto del 2000 como punto de partida en la búsqueda de los lugares alternativos a Vieques.

El 10 de diciembre de 2001 el Nuevo Día reseña que con dos meses de retraso, el Congreso de Estados Unidos anunciaría esta semana los requisitos que impondría para autorizar el cese de las maniobras en Vieques, colocando en manos del poder Ejecutivo la decisión, y a corto plazo, sobre la mesa del Centro de Análisis Naval la indentificación de las opciones. Durante el próximo año un nuevo Informe debería ser rendido al Secretario de la Marina identificando las posibles sedes futuras de los ejercicios de la Flota del Atlántico y de las unidades de Infantería de Marina que acompañan los grupos de batalla de los portaviones estacionados en las bases de la Costa Este de Estados Unidos.

La noticia anticipó, además, que el referéndum establecido por la Ley Spence sería derogado, así como la fecha cierta de mayo del 2003.

El periódico El Vocero, por su parte, indicó que el sub Secretario de Defensa Paul Wolfowitz, en carta en la cual indicaba que expresaba la posición del Secretario de la Defensa y de la Casa Blanca, señaló que tanto el mandatario estadounidense como la Marina, seguían comprometidos con la búsqueda de una alternativa de entrenamiento a Vieques para mayo del 2003. En la carta menciona también que hasta que no se establezca una alternativa idónea, Vieques seguía siendo 'un importante elemento en el entrenamiento de nuestras fuerzas que son desplegadas para librar la guerra."

El 11 de diciembre se adelantó la información por parte de los medios de prensa de que en dicho día podría estar produciéndose el acuerdo final en el Comité de Conferencias, que incluiría el lenguaje en torno a Vieques, lo que en efecto ocurrió. El resultado de los acuerdos alcanzados fue la cancelación del referéndum establecido en la Ley Spence y la eliminación de toda referencia a la fecha de mayo del 2003. El acuerdo, además, incorporó la carta del sub Secretario de la Defensa Paul Wolfowitz en la cual el Presidente reafirma su intención de cesar las maniobras en mayo de 2003 y donde se indica que el Secretario de la Marina deberá certificar a la Casa Blanca y al Congreso que ya tiene disponible para su utilización 'una o más instalaciones de entrenamiento" como alternativas a Vieques. Al hacer su recomendación, indica el texto de la enmienda, el Secretario debe "tomar en cuenta" las
recomendaciones y propuestas que presenten por escrito el Jefe de Operaciones Navales y el Comandante en Jefe de la Infantería de Marina, las que deberán ser presentadas en conjunto con la recomendación, al Congreso.

Finalmente, en el texto aprobado, se contempla que el Secretario transfiera, sin costo alguno al Departamento del Interior, las tierras del Área Este como "zonas de conservación" y que el cese de los
ejercicios conllevaría el final de las operaciones de la Marina e Infantería de Marina en la base de Roosevelt Roads "exclusivamente vinculadas"al uso del campo de tiro".

Las consecuencias del nuevo texto de la ley en lo relacionado con Vieques:

El texto de las enmiendas introducidas a la ley sobre los gastos de la defensa para el año fiscal 2001-02, según ha sido hecho público en la edición de El Nuevo Día del 12 de diciembre de 2001 dispone:

"Sección XV- Condiciones para el cierre del Polígono de Entrenamiento Naval en Vieques:

(a) Autoridad condicional para el cierre: El Secretario de la Marina puede cerrar el Polígono de Entrenamiento Naval en la isla de Vieques, Puerto Rico, y cesar el entrenamiento en el Polígono solo si el Secretario certifica al Presidente y al Congreso el cumplimiento de las dos condiciones siguientes:
(1) Existen una o más instalaciones de entrenamiento alternativas que, individual o colectivamente, proveen un nivel equivalente o superior de entrenamiento para las unidades de la Marina y de la Infantería de Marina estacionadas al este de Estados Unidos;
(2) La(s) instalación(es) alterna(s) están disponibles y son totalmente capaces de suplir tales prácticas de la Marina y de la Infantería de Marina inmediatamente tras el cese de maniobras en Vieques.


Consulta requerida- Para determinar si las condiciones especificadas en los párrafos (1) y (2) del artículo (a) están debidamente satisfechas, el Secretario de la Marina deberá tomar en cuenta las recomendaciones y observaciones escritas del Jefe de Operaciones Navales y del Comandante en Jefe de la Infantería de Marina. El Secretario deberá someter estas observaciones y recomendaciones escritas al Congreso con la certificación sometida según el artículo (a)."

Como puede verse, el texto final de la enmienda hecha a la Ley Spence nos deja un ámbito mayor de movimiento en lo que a nuestra lucha y a nuestros objetivos por la paz en Vieques concierne. En primer lugar le reduce el poder decisional, casi absoluto, que la enmienda originalmente promovida por el Senador Inhofe le confería a los funcionarios uniformados, trasladando dicho poder decisional a funcionarios civiles directamente supeditados en la cadena de mando al Poder Ejecutivo de Estados Unidos.

Este elemento es uno de mucha importancia en tanto en cuanto localiza, desde el punto de vista nuestro, hacia dónde debemos enfocar nuestra actividad en Estados Unidos y el centro hacia el cual debe dirigirse todo el trabajo de persuasión y cabildeo en estos momentos en el reclamo urgente de la terminación de los ejercicios militares en Vieques.

El objetivo que debemos trazarnos en estos momentos, tanto por parte de la sociedad civil como desde el punto de vista de nuestro reclamo al Gobierno de Puerto Rico, es mover nuestro marco de actividad en dicho país para reclamar de parte del Presidente de Estados Unidos la toma de una la decisión mediante una Orden Ejecutiva donde se decrete la suspensión de los ejercicios militares. Esta posibilidad aparece limitada por la redacción contenida en el texto de la Ley solo en ausencia de una recomendación por parte del Centro de Análisis Naval en el Informe a ser rendido y que como indicamos, ya desde agosto de 2000 existe otro que le precede donde se identifican los lugares alternos.

En segundo lugar, la expresión contenida en el nuevo texto de la Ley, a los efectos de que los ejercicios militares en Vieques pueden ser sustituídos por "lugares alternos", es decir no tiene que limitarse las opción a un solo lugar como también promovía el senador Inhofe, refuerza nuestro señalamiento anterior y coloca al relieve nuevamente la importancia del Informe del Centro de Análisis Naval de agosto de 2000, en particular sus hallazgos identificando las alternativas que allí se consideran a Vieques. En dicho Informe, además, se encuentran datos concretos que desmienten cualquier pretensión por parte de la Marina para justificar la continuación de sus entrenamientos en Vieques por consideraciones estrictamente militares que se lo imposibilitarían, en los próximos años.

Tercero, es importante recordar que durante el próximo año, probablemente en el período a partir de septiembre de 2002, un nuevo proyecto de ley sobre gastos de la defensa estará siendo discutido en el
Congreso de Estados Unidos, por lo que el debate en torno al contenido de las disposiciones relacionadas con Vieques podrá ser traído nuevamente a discusión. Para ese nuevo debate, el tercer Informe del Centro de Análisis Naval relacionado con las alternativas de sustitución de los ejercicios militares en Vieques estará ya emitido, lo que abre un nuevo marco de posibilidades en nuestros esfuerzos.

Cuarto, durante el próximo año se llevarán a cabo nuevas elecciones en Estados Unidos que podrían alterar la composición del Congreso de Estados Unidos a nivel de su Cámara de Representantes. El debate electoral que se genere en diferentes distritos representativos donde el voto de las comunidades latinoamericanas y negras sea decisivo, nos ofrece un foro de discusión extraordinario para adelantar la causa de la paz para Vieques.

Quinto, la naturaleza y características que ha asumido la guerra que actualmente Estados Unidos libra contra el terrorismo demuestra el carácter obsoleto de los ejercicios militares que la Infantería de
Marina y la Marina viene desarrollando en el llamado "Inner Range"de Vieques. De ahí la importancia de no perder de vista esta realidad ante aquellos y aquellas que aún insisten en el carácter imprescindible de Vieques para la preparación de la fuerzas armadas que salen a la guerra. De hecho, hasta el presente a nadie se le ha ocurrido imputarle a los mandos castrenses en Estados Unidos que las fuerzas navales y de la Infantería de Marina provenientes de la Flota del Pacífico o la que opera en el Mar Indico se encuentre mal preparada en sus operaciones militares en Afganistán, solo porque no tengan en el Océano Pacífico o Indico "un solo lugar" donde llevar a cabo todos sus entrenamientos,
incluyendo COMPTUEX, SACEX, NSFS, ATG o JTFEX, con las característica que ofrece Vieques.

El Informe del Centro de Análisis Naval de agosto de 2000

La propuesta del Senador Inhofe en el proyecto de discusión de la nueva ley de autorización de gastos de la defensa en lo concerniente a Vieques, estaba dirigida a dejar sin efecto alguno el contenido de las conclusiones del Informe del Centro de Análisis Naval de agosto de 2000. Este Informe, el segundo en su clase, tuvo como antecedente un Informe conocido como el "Informe Fallon / Pace" de fecha 15 de julio de 1999, el cual aparece titulado como " The National Security Need for Vieques: A Study prepared for the Secretary of the Navy".

Este estudio, encomendado por el Centro de Análisis Naval con el propósito de identificar "un lugar" de entrenamiento que permitiera concentrar en un solo sitio la totalidad y la calidad de los ejercicios de la Marina e Infantería de Marina que actualmente se llevan a cabo en Vieques, concluyó que no existía, como tal, "ese lugar" disponible donde se pudieran llevara a cabo todos los ejercicios que actualmente la Marina ha venido desarrollando en Vieques.

Este segundo estudio, asignado por el Centro de Análisis Naval, fue dirigido a la búsqueda e identificación de "lugares alternos" que le facilitara a la Marina, dentro de un período aproximado de cinco años, trasladar los ejercicios militares que actualmente se conducen en Vieques.

El Informe Fallon /Pace indicaba que la pérdida de Vieques como lugar de entrenamientos privaba a la Marina de "un lugar" donde desarrollar los mismos con el nivel de calidad que era posible realizarlos en Vieques. En este segundo estudio, utilizando como base para el mismo los elementos de análisis discutidos en el primer Informe, el nuevo panel asignado al desarrollo del estudio por parte del Centro de Análisis Naval enfocó sus esfuerzos hacia la búsqueda de "lugares alternos" a Vieques donde, de manera separada, la Marina pudiera desarrollar de cara al futuro las opciones de entrenamiento que lleva a cabo en dicha Isla. En el referido Informe se concluye que una combinación de varios lugares
existentes pueden acomodar los elementos de entrenamiento necesarios para el personal militar que vienen desarrollándose actualmente en Vieques.

En el nuevo Informe, elaborado bajo la dirección de otros funcionarios, se evaluaron datos correspondientes a 434 posibles áreas de entrenamiento: en América del Norte (Estados Unidos y Canadá); África ( Sierra Leona, Túnez, Egipto y Marruecos); Europa ( Reino Unido, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Eslovaquia, Grecia, Italia, Portugal, España y Noruega); Medio Oriente ( Israel y Turquía); y el Caribe ( Bahamas, St. Kitts & Nevis, Antigua & Barbados, Dominica, Granada, St. Martin, Guadalupe, Haití, San Bartolomé, Bermuda, Tortola Virgen Gorda, Turcos y Caicos, Martinica, Monserrate, Islas Caimán, Trinidad, Antillas Holandesas, Tobago, Jamaica, Cuba y República Dominicana); América Latina (Belice, Venezuela, Honduras Nicaragua y Panamá). Tomando en consideración las particularidades de cada uno de los ejercicios que se conducen en Vieques, conocidos en inglés como: Naval Surface Fire Support (NSFS), Supporting Arms Coordination Exercise
(SACEX), Air-to Ground Strike Training (ATG), Joint Task Force Exercise (JTFEX), Composite Training Unit Excercise (COMPTUEX), se procedió a evaluar las diferentes opciones.

Luego de evaluar las características de los diferentes tipos de ejercicios militares que se conducen en Vieques a la luz de cada una de dichas áreas de entrenamiento, incluyendo la posibilidad de desarrollar nuevos lugares de entrenamiento para el desarrollo de dichos ejercicios y de tomar en consideración los riesgos de uso de cada lugar a la luz de factores de naturaleza política, militar, económico, físico, geográficos, e incluso los nuevos desarrollos tecnológicos y armamentistas, el Informe concluyó que los lugares para la sustitución de Vieques son: los Cabos de Virginia, que incluyen los complejos militares en Camp Lejeune, Cherry Point, el Condado de Dare y el Fuerte
Bragg para los ejercicios SACEX; la base de Eglin para los ejercicios ATG y Cabo Wrath en Escocia y Cabo Teulada en Córcega para el NSFS.

Es importante destacar el argumento utilizado en el Informe para descartar el desarrollo de nuevos lugares de entrenamiento. Allí se menciona como factores importantes que tales desarrollos tomarían no menos de cinco años, destacando como elementos de peso la oposición que habría de las comunidades a tales desarrollos por consideraciones ambientales y económicas. Precisamente consideraciones ambientales y económicas forman parte de las razones por las cuales el pueblo de
Vieques reclama el cese de los ejercicios militares, la devolución y limpieza de los terrenos ocupados por la Marina y el derecho al desarrollo.

Más aún, el Informe destaca las limitaciones del polígono existente en estos momentos en Vieques en lo que respecta al Fuego Naval de Superficie (NSFS). Actualmente, indica el Informe, la Marina busca
alternativas que le permitan el desarrollo de esta actividad en apoyo al desarrollo de maniobras desde una distancia mayor a las 200 millas. Las nuevas generaciones de armamentos, a saber el "Extended Range Guided Munition"(ERGM) con un alcance d 63 millas naúticas y el "Land Attack Standard Missile"(LASM) con un alcance de 140 millas naúticas, calendarizados para entrar en el servicio en 2004, dado la extensión superficial del polígono de Vieques y la cercanía del área civil al
mismo, no son susceptibles de ser utilizados bajo tales condiciones. Para poder utilizar estos tipos de armamentos en entrenamientos con bala viva, como único sería posible hacerlo en Vieques sería en el agua.

Finalmente, el Informe plantea que en la eventualidad de un cambio como los propuestos, la Marina tiene que tener disponible no menos de tres años para preparar los documentos ambientales correspondientes requeridos por la legislación ambiental vigente en Estados Unidos. Si partiéramos de la fecha en que fue emitido dicho Informe, los tres años tienden a coincidir con la fecha de mayo de 2003.

Con posterioridad a este Informe, según indicamos, el Secretario de la Marina designó otro panel investigador cuyo propósito es producir un Informe Final respecto al mismo asunto. Este nuevo pane, como indicamos previamente, se encuentra actualmente en funciones. Aunque originalmente se había indicado que los resultados estarían para finales del mes de noviembre de 2001, otra información circulada más recientemente en la prensa proveniente de portavoces de la propia Marina indica que el mismo estaría disponible para algún momento entre los meses de abril y junio del año 2002. En esa fecha el futuro de los ejercicios militares de la Marina en Vieques, al menos desde el punto de vista del Centro de Análisis Naval, podría estar decidida.

Es precisamente ese Informe, el que Inhofe intentó frenar con el texto de su propuesta de enmienda a la Ley Spence. Lo hizo porque Inhofe conoce y sabe que la Marina no tiene justificación alguna en sus
argumentos cuando afirma que no existen opciones a Vieques para sus entrenamientos. No tiene justificación porque de sus propios documentos surge que las alternativas existen; porque de sus propios documentos surge que el polígono de Vieques, según pasan los años, se está tornando
obsoleto a la luz de los desarrollo de nuevos sistemas de armamentos. No tienen razón porque el desarrollo de los ejercicios que se llevan a cabo en Vieques por parte de la Infantería de Marina son ejercicios para lo que fueron las guerras del pasado y no para lo que son las operaciones militares de las cuales participa dicha rama militar en las guerras recientes, mucho menos para las guerras que en el futuro Estados Unidos se proponga librar.

Por eso, la derrota de la opción Inhofe en este proceso de discusión de la nueva ley de gastos de defensa, en lo que respecta a Vieques, coloca las expectativas de nuestras posibilidades de lucha en una posición más favorable que lo que hubieran resultado las mismas si el lenguaje inicialmente aprobado por la Cámara de Representantes hubiera prevalecido.

Otro factor que tampoco podemos menospreciar, aunque pueda aparentar ser una sutileza, es que el lenguaje aprobado por el Congresodeja en manos del Secretario de la Marina, que a pesar de todo es un funcionario civil supeditado al Secretario de la Defensa, que también es un civil que está a su vez supeditado a la Presidencia de Estados Unidos, la decisión final independientemente de que tenga que tomar en consideración las recomendaciones de los sectores uniformados.

Ciertamente, tal decisión en manos de "civiles" establece un escenario diferente a uno en que la decisión esté supeditada única y exclusivamente al personal uniformado. Factores tales como el que ya habíamos adelantado de un cambio en la composición de la Cámara de Representantes en las elecciones del 2002, donde pueda producirse una recomposición de sus integrantes, donde la mayoría pase a ser demócrata, crea un nuevo escenario adiconal en la lucha por Vieques.

Recordemos también que en septiembre de 2002 otra ley aprobando los gastos de la defensa estará siendo discutida y que como parte del proceso político, una nueva enmienda que acerque más el asunto de Vieques a su solución final podría volver a colocar la discusión de Vieques en el eje de una nueva contienda, donde haya un contexto favorable a nuestra lucha y nuestros intereses.

Nuevos Retos...

Si bien es cierto que la eliminación de la fecha del 2003 del texto de la nueva ley; la ausencia en la misma de las expresiones hechas por el Presidente Bush relacionadas con el fin de los ejercicios militares en Vieques; la situación de guerra contra el terrorismo declarada por Estados Unidos; los vientos guerreristas que se respiran en dicho país, así como otros factores igualmente importantes, pueden tener que ver con lo que sea en el futuro la posición que asuma el actual Gobierno del PPD
en torno a lucha contra la Marina en Vieques, si bien la suma de estos factores puede colocar nuestras posibilidades de lucha en condiciones más difíciles, en última instancia, depende de nosotros y solo de nosotros, como pueblo, y de nuestros propios esfuerzos como puertorriqueños(as), retomar la iniciativa en esta lucha.

La estrategia de lucha desarrollada a partir de la muerte de David Sanes a través de la desobediencia civil pacífica y los éxitos alcanzados en estos pasados años, nos ha demostrado que andábamos en el camino correcto. El desgaste relativo observado durante los pasados meses en la misma es también parte del desarrollo natural en todo proceso de lucha política, sobre todo el nuestro que ha tenido que desarrollarse en condiciones tan difíciles. Sin embargo, de lo que se trata es de buscar nuevos mecanismos que nos permitan sustituir en determinadas tareas aquellos recursos que ya no pueden cumplir las mismas y a éstos, en lugar de perderlos o abandonarlos, mantenerlos vinculados en un trabajo igualmente imprescindible en la lucha.

El abandono por parte de algunos sectores que en un inicio estaban vinculados a la lucha por la salida de la Marina de Vieques y que hoy se alinean con los enemigos de ésta; el trabajo sucio que la Marina ha venido desarrollando mediante la compra de conciencias entre la población viequense; la entrega de parte del liderato del PNP a los intereses de la Marina; las inconsistencias y en muchas ocasiones la
falta de determinación y flaquezas que en ocasiones observamos en parte del liderato del PPD; nuestras propias limitaciones como sector político en el independentismo para desarrollar un trabajo conjunto con otros sectores de nuestro propio movimiento al igual que con otros sectores que no necesariamente se definen desde esa postura política; la incapacidad para comprender que lo importante en estos procesos es que prevalezcan los intereses generales de la lucha y no los intereses particulares de una organización; la falta de fe en nuestras capacidades como pueblo, que nos lleva en no pocas ocasiones a sobre estimar las capacidades del adversario, negándonos a nosotros mismos el potencial para derrotarlos; nuestras deficiencias para coordinar el trabajo
necesario, etc., todos estos son obstáculos susceptibles de ser superados si nos lo proponemos.

Entrar en una polémica enana, discutiendo quién tiene mayor responsabilidad por la situación presente, es perder de perspectiva las condiciones bajo las cuales ahora tenemos que continuar desarrollando nuestro trabajo. Las condiciones que han cambiado desde los sucesos del día 11 de septiembre son las mismas que nos hubiera tocado vivir, independientemente estuviera en el poder el PNP o el PPD como partido político. En última instancia, el discurso de la guerra, la defensa común, el terrorismo, la represión y el llamado a la lealtad como ciudadanos americanos en un contexto de guerra, es parte del llamado que debíamos haber esperado en una situación como esta, tanto de parte de los sectores más conservadores dentro del PPD , como de los anexionistas en el PNP.

Podemos comprender algunas reacciones de parte de algunos compañeros y compañeras que quizás piensan que todo se ha perdido; que hemos retrocedido demasiado, perdiendo todo lo logrado con nuestros esfuerzos como pueblo en los pasados años; que estamos nuevamente en cero si tomamos como punto de partida el 19 de abril de 1999. Pero esto no es así, ni tiene que ser así.

El consenso edificado por nuestro pueblo en torno a la necesidad de que cesen todos los ejercicios militares de la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques, la disposición de centenares de puertorriqueños y puertorriqueñas a defender la causa de la paz en Vieques; la generalización de la desobediencia civil pacífica como método fundamental de lucha en este proceso; la participación de todos los sectores de la sociedad puertorriqueña rebasando líneas de partidos políticos, credos, géneros, diferencias generacionales, posiciones sociales, etc., es en esa diversidad de elementos donde se encuentran nuestras posibilidades de cara al futuro.

Los futuros ejercicios militares en Vieques y la desobediencia civil:

De acuerdo con las declaraciones emitidas en el periódico de la Marina en Roosevelt Roads, "El Navegante"de fecha 5 de octubre de 2001, el Contralmirante Lindell Rutherford bajo cuyo mando se encuentra el Grupo de Batalla del portaviones USS Kennedy indicó, en ocasión de concluir el ejercicio COMPTUEX desarrollado en aguas de Vieques durante el mes de septiembre, que el ciclo de entrenamiento previo a su desplazamiento al área de operaciones asignada al mismo en el contexto de la guerra que libra Estados Unidos en estos momentos, es decir, el ejercicio JTFEX, estaría pautado para llevarse a cabo "temprano el próximo año".
Damaso Rivera alcalde de Vieques

Las características de este ejercicio combinado, que incluyen no solo bombardeo naval de superficie desde buques de guerra y bombardeo aire-tierra, suele conllevar, también, desembarcos anfibios por parte de la Infantería de Marina. Como parte del mismo, se utiliza no solo el polígono de tiro en Vieques, sino también la porción conocida como Área de Maniobras del Este.

A pesar de lo indicado por dicho oficial naval, noticias recientemente publicadas en la prensa del país tienden a indicar que la Marina ha variado en alguna medida sus planes iniciales.

En información publicada por el periódico El Vocero de fecha 13 de diciembre de 2001 refleja un aparente debate interno entre aquellos sectores en la Marina que impulsan la utilización de bala viva en dichos ejercicios y aquellos que se oponen a tal uso.

Por ejemplo, mientras el senador Inhofe indica que el lenguaje adoptado por el Congreso deja la puerta abierta al uso de la bala viva, lo que a su vez es corroborado por el Senador Bob Stump, Presidente de la Comisión de Fuerzas Armadas en su Informe al Congreso, cuando indica que el lenguaje adoptado "protege la habilidad militar para realizar entrenamiento realista (con bala viva) al permitir el uso continuo de las instalaciones de entrenamiento en Vieques, Puerto Rico", menciona también que hasta que no se resuelva el futuro de las operaciones navales en el 2003, "nos encontramos en el status quo."

En su edición del día 14 de diciembre dicho periódico menciona que en un desayuno efectuado por el Jefe de Operaciones Navales el día anterior, dicho oficial no quiso abordar el tema de la realización de maniobras en Vieques con bala viva, aunque mencionó que el Secretario de la Marina ha recibido un informe preliminar sobre las posibles alternativas al entrenamiento en Vieques.

Es significativo este dato ya que de acuerdo a los más reciente datos información circulada por la prensa, el Informe con tales recomendaciones estaría listo entre abril y junio de 2002, aunque ciertamente, en un principio, siempre se indicó que el panel designado para producir este Tercer Informe debería rendir sus recomendaciones en noviembre de 2001. Sería interesante que el Gobierno de Puerto Rico solicite formalmente al Secretario de la Marina una aclaración sobre el alcance de sus señalamientos y sobre el contenido de tales declaraciones hechas por el Jefe de Operaciones Navales.

Ese mismo día dicho medio de prensa dio a conocer que la Junta de Planificación de Puerto Rico había denegado la solicitud hecha por la Marina para continuar sus entrenamientos en Vieques hasta el año 2003 sin tener que presentar documentación ambiental alguna, a la luz de la reglamentación que protege el manejo del litoral costero. El día anterior, el Congreso había aprobado la nueva ley de gastos de la defensa la cual dejaba fuera de su lenguaje la restricción en torno al uso de las bombas inertes en el polígono de tiro. Sin embargo, el Nuevo Día, en su edición de dicha fecha, puntualiza que de acuerdo con un portavoz del Secretario de la Marina, éste tendría en sus manos la decisión final sobre este asunto. Se indica en la noticia que de acuerdo con tal portavoz, su respuesta fue "no sabemos cuando esa determinación va a ser tomada". Indicó, además, que el Secretario no emitiría
comentarios hasta que la nueva ley no sea firmada por el Presidente Bush.

En la edición del periódico "The San Juan Star"del 15 de diciembre de 2001 se informa que la Marina anunció en el día de ayer que adelantaría del desplazamiento del grupo de batalla del portaviones USS Kennedy en dos meses. Este grupo estaba pautado para ser desplazado a su área de operaciones en el mes de febrero de 2002 lo que ubicaría su desplazamiento temprano en el mes de enero, que era el período establecido para hacer sus próximos ejercicios en Vieques. De acuerdo con la noticia, si el grupo de batalla del portaviones USS Kennedy no entrena en Puerto Rico en enero, esto estaría resolviendo por ahora la controversia sobre el uso de la bala viva en Vieques durante el próximo mes. Un portavoz de la Flota del Atlántico que fue consultado se negó a afirmar o denegar si el USS Kennedy no vendría a entrenar a Puerto Rico.

Otra información publicada en dicho periódico da a conocer la situación particular en dicho portaviones donde su oficial a cargo fuera removido de su mando por alegado incumplimiento del buque de los requisitos de disponibilidad ("readiness") requeridos como parte de su certificación, siendo a su vez sustituido por otro oficial. Esta información, contenida en la página electrónica del USS Kennedy, revela que el oficial destituido de su mando se encontraba a cargo de dicho navíos desde el año 2000, lo que que coincide en tiempo con los ejercicios que la Marina ha venido desarrollando durante los pasados dos años en la Costa Atlántica de Estados Unidos y en Vieques dirigido a implantar en los
grupos de batalla un nuevo sistema defensivo y ofensivo denominado "Cooperative Engagement Capability- CEC". Este sistema debería estar en funciones operativas para el desplazamiento del grupo de batalla del portaviones USS Kennedy a comienzos del próximo año.

En su edición del día 17 de diciembre de 2001 de El Nuevo Día se indica que el grupo de batalla del portaviones USS Kennedy estaría saliendo de su base en Mayport, Florida mediados del mes de enero de 2002, lo que podría permitirle todavía venir a Vieques a desarrollar sus ejercicios a finales de dicho mes. Se menciona que aún el Secretario de la Marina no se ha pronunciado en torno a la solicitud hecha por el Jefe de Operaciones Navales y el Comandante en Jefe de la Infantería de Marina sobre el uso de bala viva en dichos entrenamientos.

En su edición del día 18 de diciembre de 2001 figura información a los efectos de que la Marina se resiste a indicar si entrenará o no en Vieques con bala viva limitándose a informar que, ante el hecho de que el Secretario de la Marina no había dispuesto nada al respecto, continuarían entrenando con bala inerte.

Como puede verse, en estos momentos está sobre el tapete, no solo si en futuros ejercicios en Vieques la Marina podría recurrir al uso de la bala viva, sino en lo que respecta a los ejercicios pautados para el mes de enero, si en efecto, los mismos habrán de tener lugar o no y más aún, si de tener lugar los mismos, éstos serían en Puerto Rico.

Si bien se ha indicado que las necesidades que ha provocado la situación de guerra para Estados Unidos ha llevado a los altos mandos de la Marina a reconstruir o rediseñar la naturaleza y extensión previamente existentes en los ejercicios y rotaciones de los grupos de batalla antes y después de sus desplazamientos a sus áreas de operaciones, el contenido de sus ciclos de entrenamiento todavía no han sido modificados de manera definitiva.

Esto nos hace suponer que si la Marina se propone desplazar el grupo de batalla del portaviones USS Kennedy, adelantando su fecha de salida en cerca de dos meses de lo previsto, una parte de los ejercicios que hubieran estado desarrollándose en enero en Vieques, a esta fecha deben haber sido ya efectuados en alguna otra localidad; o podrían ser llevados a cabo una vez partan hacia el área de operaciones como se hicieron durante el tiempo en que los campamentos de desobediencia estuvieron activos en área de tiro en Vieques.

Si en efecto, dicho grupo de batalla no viene a Vieques a hacer sus ejercicios en las próximas semanas, el carácter imprescindible de Vieques para los ejercicios de dichos grupos de batalla quedaría una vez más en entredicho.

Si vienen en las próximas semanas a Vieques y no llevan a cabo la totalidad de los ejercicios comprendidos en un JTFEX, la necesidad de Vieques también quedaría cuestionada. Si la Marina decidiera venir a Vieques para utilizar el suelo y las aguas viequenses como lugar de entrenamiento, el único factor decisivo que tendríamos los puertorriqueños para disuadirles de tal decisión sería la desobediencia civil, que es el único instrumento que hasta ahora nos ha servido como herramienta efectiva de lucha por la paz en la Isla Nena.

Hoy más que nunca es necesario fortalecer el espíritu de lucha y resistencia en nuestro pueblo.

El consenso forjado en Puerto Rico a lo largo de los pasados años, aún por encima de las diferencias que históricamente nos han dividido, tiene que ser reconstruido nuevamente.

El momento no es para debatir si tal sector o el otro traicionó o no la causa de Vieques. Existe un récord histórico, que demuestra que las Directrices aceptadas por la Administración Rosselló le volvieron la espalda a las conclusiones de la Comisión Especial sobre Vieques que entonces había nombrado el Gobierno y la cual llegó a la conclusión de que en el caso de Vieques, la única alternativa exigible era el cese permanente e inmediato de todas las operaciones militares de la Marina e Infantería de Marina en Vieques, la descontaminación de los terrenos ocupados, su devolución al pueblo de Puerto Rico y el derecho al desarrollo por parte de la comunidad viequense.

Estas conclusiones de dicha Comisión Especial, que a la fecha en que se aprueban tales Directrices estaban elevadas en virtud de un Orden Ejecutiva a la altura de "política pública del Gobierno de Puerto Rico", sufrieron un fuerte revés en el proceso discusión al ser sustituidas por las Directrices Presidenciales. Por eso no puede sostenerse que la incapacidad de la administración de Partido Popular Democrático para defender la lucha de pueblo puertorriqueño y defender además la
desobediencia civil como instrumento fundamental de lucha en este proceso, constituya en términos absolutos una "traición" a la lucha.

Antes, mucho antes de los pasados meses, la lucha por Vieques ya había sido colocada en mercería por parte de algunos sectores dentro del PNP que asumieron entonces y continúan asumiendo al día de hoy, cada vez con un mayor descaro, la defensa de los intereses de la Marina.

Es este mismo récord histórico el que nos dice que fue el Gobierno de Estados Unidos el primero en modificar los términos, buenos o malos, de los acuerdos convenidos o impuestos. El mismo presidente que suscribió las Directrices Presidenciales en enero de 2000, diez meses más tarde
suscribió una ley, (Ley Spence), donde se produjeron modificaciones sustanciales a las llamadas Directrices. Entre estas se encuentran que no se devolvía la totalidad de los terrenos comprendidos en la porción Oeste de Vieques al Gobierno de Puerto Rico, una vez realizada la limpieza y descontaminación de los mismos, limitándose su entrega a apenas un 50% de los mismos; y bajo el supuesto de una votación en la cual la continuación de los ejercicios militares fuera rechazas, las 12
mil acres que componen el Área de Maniobras del Este y el Área de Tiro no serían descontaminadas ni devueltas al Gobierno de Puerto Rico, sino que permanecerían en poder de Departamento del Interior de Estados Unidos quedando reservados dichos terrenos para uso futuro por parte de Estados Unidos.

Estos dos datos dejan claramente establecido la falsedad alegada por sectores del Gobierno de Estados Unidos y del Partido Nuevo Progresista, que pretenden colocar hoy en manos de aquellos que hemos mantenido la posición de reclamar el cese permanente e inmediato de las maniobras de la Marina en Vieques y de la desobediencia civil como instrumento de lucha, la responsabilidad por el desarrollo reciente que han tomado los acontecimientos relacionados con la presencia de dichos ejercicios en la Isla Nena.

Contrario a lo que se pretende afirmar, la inclusión del cese permanente e inmediato de las operaciones militares de la Marina en Vieques, la devolución de los terrenos ocupados, su descontaminación y el reclamo del derecho al desarrollo incluido como opción ganadora en el referéndum del 29 de julio de 2001, lejos de constituir un error en nuestra estrategia de lucha, constituye un aspecto positivo en la misma en la medida en que se le ofreció, por primera vez a la población viequense, la opción de poder votar por la única alternativa que recogía su programa de lucha reivindicativo.

Este ejercicio de autodeterminación del pueblo viequense debería constituir un modelo como ejercicio de autodeterminación para otros problemas igualmente fundamentales que históricamente han venido
aquejando al pueblo puertorriqueño en su necesidad de descolonizarse.

Si algún error grave de contenido podemos señalar en la estrategia seguida por la Gobernadora Calderón en este proceso, es precisamente no haber hecho valer la decisión soberana del pueblo de Vieques en dicho referéndum. Sin embargo, aún se encuentra a tiempo de subsanar tal deficiencia. Si la Marina insiste en pretender cerrarnos el paso hacia su eventual terminación de operaciones militares en Vieques, la Gobernadora, con la fuerza que solo es posible proveerle el pueblo cuando se responde a sus intereses, tiene no solo el deber sino la obligación de hacer valer frente a ésta nuestros reclamos.

En momentos en que el Gobierno de Estados Unidos ha optado por terminar de enterrar las llamadas Directrices Presidenciales de enero de 2000, no debería existir una sola razón por la cual el Gobierno de Puerto Rico, en alguna forma, deba sentirse obligado por el contenido de las mismas. En ese sentido, el Gobierno de Puerto Rico debe asumir la posición de garantizarle el espacio necesario a todos aquellos que estén en disposición de defender los derechos del pueblo viequense a través de la
desobediencia civil y proceder de inmediato a retirar el personal de la Policía de Puerto Rico que actualmente se ha destacado frente a los portones y la verja del Campamento García para proteger los intereses de quienes ofenden con su presencia y actos la dignidad del pueblo viequense y puertorriqueño.

El momento nos convoca a defender el derecho del pueblo viequense a la paz, a la tranquilidad y sobre todo su legítimo derecho a la vida y al respeto de sus derechos humanos. Si desfallecemos en estos momentos en el reclamo de nuestros derechos como pueblo, se entregamos el único
instrumento de lucha que hasta el presente ha sido capaz de potenciar nuestro reclamo, que es la desobediencia civil pacífica, estaríamos entregando nuestras banderas de lucha.

Si algo ha caracterizado la historia de nuestro pueblo ha sido la capacidad de resistencia frente a múltiples situaciones que nos ha tocado vivir a lo largo de nuestra historia. La indecisión en momentos
tan decisivos para el desenlace final de esta batalla por Vieques no debe estar presente en nuestro ánimo. Para las futuras maniobras, cuando quiera sean las mismas, la Marina debe encontrar un pueblo reorganizado y listo a defender su dignidad en las aguas, arenas y tierras de Vieques.



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Denise aboga por Vieques